jueves, 19 de noviembre de 2015

LA EXCEPCIÓN AL ACCESO DE LA INFORMACIÓN

El derecho a la información, como todo derecho, tiene excepciones, y no por ello se puede considerar como opacidad; hay intereses públicos superiores, previstos específicamente en la legislación que obligan a reservar de manera temporal la información que en todo momento es pública, pero provisionalmente de acceso restringido.

También hay derechos de privacidad que en determinados momentos límite o frontera colisionan con el derecho a la información, que obligan a clasificar como confidencial determinados datos que tienen el carácter de personales, que la sociedad también está interesada en proteger, en beneficio de la colectividad, aun cuando se trata de casos individualizados.

La Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública no escapa a esta regla de excepción; por lo tanto, contempla disposiciones relativas a la clasificación y desclasificación de la información en sus artículos 100 al 120.

Ahora bien, al tratarse de casos de excepción, su aplicación está sujeta a principios, procedimientos y características que se deberán cumplir de manera rigurosa, se podría decir exacta, para que procedan, ya que ha sido una desafortunada práctica de muchos sujetos obligados el pretender clasificar como de acceso restringido la totalidad de la información que generan, resguardan o poseen.

Esta situación en muchas ocasiones han llegado a la competencia del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) y se han revocado los acuerdos de clasificación de la información, lo que es relativamente frecuente tomando en consideración que uno de los requisitos principales para poder clasificarla es la aplicación de la prueba del daño.

No basta que se señalen las razones, motivos o circunstancias especiales que llevaron al sujeto obligado a concluir que en el caso particular se ajusta al supuesto previsto por la norma legal invocada como fundamento de la clasificación sino que en todo momento se debe aplicar una prueba de daño que consiste en determinar que:

I. La divulgación de la información representa un riesgo real, demostrable e identificable de perjuicio significativo al interés público o a la seguridad nacional;
II. El riesgo de perjuicio que supondría la divulgación supera el interés público general de que se difunda;
III. La limitación se adecua al principio de proporcionalidad y representa el medio menos restrictivo disponible para evitar el perjuicio.

Otro punto importante de resaltar de la Ley General es que la carga de la prueba para justificar toda negativa de acceso a la información, por actualizarse cualquiera de los supuestos de reserva previstos, corresponderá a los sujetos obligados.

(Sugiero lo de amarillo hacerlo en palabras más digeribles para un ciudadano promedio)

De igual forma debe destacarse que en el seno del Sistema Nacional de Transparencia se deberán emitir lineamientos generales en materia de clasificación de la información reservada y confidencial y, para la elaboración de versiones públicas, que serán de observancia obligatoria para los sujetos obligados.

Los momentos para la clasificación de la información, como lo ordena la Ley General, es cuando: I. Se reciba una solicitud de acceso a la información; II. Se determine mediante resolución de autoridad competente, o III. Se generen versiones públicas para dar cumplimiento a las obligaciones de transparencia previstas en esta Ley.

Sobre esta última fracción, al parecer en la propia Ley existe una contradicción, ya que en su artículo 112 se establece que la información contenida en las obligaciones de transparencia no podrá omitirse en las versiones públicas; sin embargo, considero que debe entenderse que habrá información que se debe considerar como de oficio u obligación de transparencia –como puede ser el caso de las licitaciones– que se debe subir a los portales respectivos, pero que tal vez por tratarse de una licitación relacionada con objetos, materiales, etc., que estén relacionados con la seguridad nacional, se deban clasificar –por ejemplo, sobre instrumentos de logística militar–.

De ahí la necesidad de preparar versiones públicas, supuesto al que no se refiere lo dispuesto en el numeral 112 citado, –a reserva de una mejor opinión–.

Por otro lado, se mantiene la prohibición de emitir acuerdos de carácter general y particular que clasifiquen documentos o información como reservada, adicionándose que en ningún caso se podrán clasificar documentos antes de que se genere la información. (Esta idea en amarillo no me queda muy clara, tal vez sea necesario precisar a qué se refiere con de carácter general y particular)

Por cuanto a las causales de reserva, se reitera de manera más clara la concerniente a la seguridad pública o nacional, se amplía el concepto relacionado a la materia monetaria, cambiaria o del sistema financiero del país; la seguridad en la provisión de moneda nacional al país, o pueda incrementar el costo de operaciones financieras que realicen los sujetos obligados del sector público; obstruya las actividades de verificación, inspección y auditoría relativas al cumplimiento de las leyes o afecte la recaudación de contribuciones; así como también se mantiene la que se refiere a la clasificación prevista en una disposición expresa de una ley tengan tal carácter, acotándose a las bases, principios y disposiciones establecidos en la Ley General y no la contravengan; así como las previstas en tratados internacionales.

(Siento que son muchas ideas y no se entienden. No las siento tan necesarias)

Por cuanto a la información confidencial, se considera como tal la que contiene datos personales concernientes a una persona identificada o identificable. La información confidencial no estará sujeta a temporalidad alguna y solo podrán tener acceso a ella los titulares de la misma, sus representantes y los servidores públicos facultados para ello.

Se considera como información confidencial: los secretos bancario, fiduciario, industrial, comercial, fiscal, bursátil y postal, cuya titularidad corresponda a particulares, sujetos de derecho internacional o a sujetos obligados cuando no involucren el ejercicio de recursos públicos.

De suma relevancia son las disposiciones contenidas en los artículos 117, 118 y 119, que establecen una prohibición para los sujetos obligados cuando estos se constituyan como fideicomitentes, fideicomisarios o fiduciarios en fideicomisos que involucren recursos públicos, cuando se constituyan como usuarios o como institución bancaria en operaciones que involucren recursos públicos, o bien se constituyan como contribuyentes o como autoridades en materia tributaria; casos en los que por ningún motivo podrán clasificar la información relativa al ejercicio de los recursos públicos, argumentando secreto bancario, fiduciario o secreto fiscal.


CONSTRUYENDO JUNTOS EL SISTEMA NACIONAL DE TRANSPARENCIA

El día 23 de junio de 2015 se ha convertido para la historia reciente de nuestro país en una fecha histórica crucial. La razón, –creo que todas y todos la aceptamos sin ponerla en duda– en ese memorable día se abrió la puerta a la evolución de la democracia, a una ola fuerte y pujante en favor del ciudadano; se constituyó e instaló el Sistema Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (SNT).

Lo cierto es que ese día solo es un punto de partida, la salida de un gran e importante camino por recorrer, con muchas tareas, retos y objetivos por delante; y uno de ellos es nada menos que la elaboración del Reglamento de operación y funcionamiento del SNT, fundamental para darle vida y operatividad. En este instrumento jurídico se pondrán las bases por las que se va a regir el Sistema.

Debo confesar que en la primera sesión del Consejo Nacional del SNT nos fue entregado por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) un primer borrador, con la encomienda de revisarlo, hacerle observaciones y proponer cambios si así lo consideramos todos y cada uno de los integrantes del Consejo Nacional, del cual ya se ocupó en otro artículo anterior mi compañera en el IVAI, la consejera Yolli García Alvarez.

Sobre este proyecto debemos trabajar a marchas forzadas, porque el plazo que tenemos para estudiarlo y analizarlo es breve, así lo dispusieron los amigos del INAI, siendo que en realidad, de conformidad con los artículos transitorios de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, tenemos un año a partir de que entró en vigor la Ley General para que se emita la normatividad necesaria para su funcionamiento, es decir, tenemos como fecha límite el 5 de mayo del año entrante, esto claro, salvo mejor opinión.

Lo importante es que ya estamos comprometidos a cumplir los tiempos y las formas, pero hay algo que en el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información nos interesa y nos importa mucho, que este reglamento no se haga en lo oscurito sino todo lo contrario, que se haga en público, en abierto, y sobre todo con la colaboración y participación ciudadana efectiva.

Queremos que una ciudadanía intensamente activa se ocupe de conocer y proponer sobre el Reglamento lo que considere conveniente, ya que no deben perder de vista que el Sistema tiene como finalidad coordinar y evaluar las acciones relativas a la política pública transversal de transparencia, acceso a la información y protección de datos personales, así como establecer e implementar los criterios y lineamientos, de conformidad con lo señalado en la Ley General.

Esto, con el propósito de contribuir a la generación de información de calidad, a la su gestión de la información, al y procesamiento de la misma como un medio para facilitar el conocimiento y evaluación de la gestión pública, la promoción del derecho de acceso a la información y la difusión de una cultura de la transparencia y su accesibilidad, así como a una fiscalización y rendición de cuentas efectivas; temas que nos interesan a todos.

Por tales importantes razones, este breve artículo lleva como intensión dar a conocer a la sociedad en general que la invitamos a reflexionar con nosotros y nos ayude a conseguir un instrumento reglamentario que de verdad sirva, que garantice el federalismo y la toma de decisiones en favor de los ciudadanos la sociedad, que permita a todas y a todos el opinar e incidir en la formulación de lineamientos, instrumentos, objetivos, indicadores, metas, estrategias, códigos de buenas prácticas, modelos y políticas integrales, sistemáticas, continuas y evaluables.

Que su participación nos permita implementar acciones para garantizar condiciones de accesibilidad para que los grupos vulnerables puedan ejercer, en igualdad de condiciones, el derecho de acceso a la información; diseñar e implementar políticas en materia de generación, actualización, organización, clasificación, publicación, difusión, conservación y accesibilidad de la información pública de conformidad con la normatividad aplicable; promover la participación ciudadana a través de mecanismos eficaces en la planeación, implementación y evaluación de políticas en la materia, así como establecer programas de profesionalización, entre otros.


Sin duda, unas buenas reglas de operación garantizarán que estos deberes se realicen con orden y transparencia, de ahí la importancia de que todos participemos en la elaboración del reglamento que regirá la vida del Sistema Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

domingo, 9 de agosto de 2015

EL DERECHO A LA INFORMACIÓN ES UN NUEVO IUS COMMUNE


El artículo quinto transitorio de la LGT, establece que:

“El Congreso de la Unión, las legislaturas de los Estados y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, tendrán un plazo de hasta un año, contado a partir de la entrada en vigor del presente Decreto, para armonizar las leyes relativas, conforme a lo establecido en esta Ley.”

Debemos empezar por entender que es lo que se ordena en esta disposición transitoria

Una fuente de entendimiento de lo que el legislador quiso decir es sin duda la exposición de motivos de la norma en estudio, en la que encontramos que se dijo al respecto que[i]:

“Se busca que este instrumento permita uniformar, homologar, estandarizar o armonizar las reglas, los principios, las bases, los procedimientos y en general los mecanismos en el ejercicio del derecho de acceso a la información pública. Así, se permite que esos órdenes de gobierno puedan y deban precisar lo conducente, incluso ampliarlo, ya sea en la legislación vigente o en aquélla que en su momento deberán reformar o expedir, de forma tal que expresen mejor las condiciones específicas aplicables a cada una de ellas. Es importante destacar que se trata de garantizar sin evasivas un derecho fundamental y que por tanto, corresponde a las legislaturas, estatales y del Distrito Federal, el desarrollo del contenido de esas leyes, con sujeción a la ley General que se propone, y continuar en el camino para que el ejercicio del derecho fundamental de acceso a la información sea congruente, coherente y no contradictorio a nivel nacional, y garantizar sin evasivas el derecho y asegurar la apertura informativa; es decir se pretende homologar los procedimientos de acceso a la información en todos los ámbitos de aplicación de la República Mexicana. En este sentido, se desarrollan las disposiciones que homologarán el ejercicio del derecho de acceso a la información en cualquier parte del país, así como la uniformidad respecto de las obligaciones de transparencia que tienen los sujetos obligados del orden Federal, estatal, del Distrito Federal y municipal.”

Se observa sin dificultad que el legislador al utilizar los términos uniformar, homologar, estandarizar, lo hace de manera indiscriminada, es decir, sin hacer distinción entre los mismos, lo que puede llegar a generar confusión al momento de llevar a cabo en los estados y en el Distrito Federal, la ordenada armonización.

Esto se afirma al acudir al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y consultamos dichos conceptos.

Veamos,
Armonizar. Poner en armonía, o hacer que no discuerden o se rechacen dos o más partes de un todo, o dos o más cosas que deben concurrir al mismo fin.

Uniformar.
1. tr. Hacer uniformes dos o más cosas. U. t. c. prnl.
2. tr. Dar traje igual a los individuos de un cuerpo o comunidad.

Uniforme.
(Del lat. uniformis).
1. adj. Dicho de dos o más cosas: Que tienen la misma forma.
2. adj. Igual, conforme, semejante.

Homologar.
(De homólogo).
1. tr. Equiparar, poner en relación de igualdad dos cosas.

Estandarizar.
(De estándar).
1. tr. Tipificar (ajustar a un tipo o norma).

De lo anterior arribamos a un elemento común en los significados y definiciones que se analizan; hacer semejante o equiparables la norma local con la norma general, a efecto de que no haya contradicciones entre las mismas, y que se alcance un mismo fin.

De esta forma podríamos afirmar que la ordenada armonización requiere que se revisen las legislaciones locales, de tal forma que sus contenidos no entren en antagonismos con la Ley General, de forma tal que provoquen una disminución del derecho humano que nos ocupa.

En ese sentido la Ley General de Transparencia se convierte en una Ley Marco, esto es, una ley que el Estado se ve obligado a expedir en vista del interés general de que un mismo derecho se aplique de manera idéntica en todo un territorio por encima de divisiones geográficas y políticas, es una norma considerada como de cierre del sistema, donde se observe que el sistema de distribución de competencias genera diversidades normativas tales que producen una desarmonía contraria al interés general de la población.

Sin embargo, se desprende de la exposición de motivos de mérito que el legislador tal pareciera que lo único que pretende que se armonice en un grado superlativo, con independencia de los principios generales rectores del sistema, es, tanto los procedimientos de acceso a la información en todos los ámbitos de aplicación de la República Mexicana, así como la uniformidad respecto de las obligaciones de transparencia que tienen los sujetos obligados; así se entiende de lo transcrito con anterioridad, lo que pude traer serias y perjudiciales consecuencias.

Más allá de tal precisión, no hay más referencia de la utilización del grado de armonización, ya que hay que considerar que en la integración del sistema jurídico nacional, hay niveles; en la doctrina encontramos los siguientes:

NIVELES DE ARMONIZACIÓN LEGISLATIVA[ii]

Armonización
Coordinación
Aproximación
Armonía Legislativa
Uniformidad Legislativa

ARMONIZACIÓN

El concepto de armonización resulta flexible por no implicar necesariamente la adopción de un texto uniforme; ya que se refiere, más bien a una simple aproximación de criterios jurídicos, apoyándose en bases, leyes modelos, o doctrina común, que pueden servir de punto de partida para que los legisladores y jueces nacionales puedan coordinar el enfoque jurídico de un conflicto de intereses determinado”.

COORDINACIÓN

Consiste en efectuar algunas modificaciones en las legislaciones internas buscando únicamente marcar líneas generales comunes. Se trata de un nivel mínimo de nivelación jurídica.

APROXIMACIÓN

Consiste en el escalón más alto en la relación de las legislaciones, y se realiza a través de la búsqueda de líneas específicas, particulares comunes.

ARMONÍA LEGISLATIVA

Consiste en la coincidencia de las reglas electivas de leyes entre dos o más soberanías legislativas para solucionar las cuestiones derivadas de las relaciones jurídicas.

UNIFORMIDAD LEGISLATIVA

Consiste en la coincidencia no sólo de las reglas sino de las leyes mismas o normas sustanciales a las cuales esas reglas encaminan. Ella produce una identidad total del régimen jurídico de la relación.

Del texto de la Ley General no se puede obtener una pauta clara que determine el grado de armonización que se debe realizar, más allá del procedimiento de acceso y las obligaciones de transparencia, lo que sin duda generará conflicto al interior de las legislaturas locales.

TAREAS A REALIZAR PARA LOGRAR LA ARMONIZACIÓN[iii]

Otro tema a considerar en la armonización ordenada, es la de revisar qué tareas se deberán realizar para lograrla, como son:

  • Realizar una revisión y contraste entre el ordenamiento general y el local, así como las distintas disposiciones o leyes que a nivel local impactan de forma directa o indirecta en el derecho a la información para identificar vacíos, contradicciones, superposiciones, inconsistencias y necesidades de reformas u adecuaciones específicas.

  • Revisar cuidadosamente los estándares, principios, mecanismos y lineamientos que se desprenden de la Ley General y verificar que cada uno de ellos se aterrice en la materia particular que les atañe en la legislación local.

  • Identificar los derechos establecidos por la Ley General y la ley local que se emita y el contenido y alcance de cada uno de estos, a fin de ubicar las legislaciones específicas relacionadas con el cumplimiento de cada uno del derecho de acuerdo a competencias y materias particulares, así como las disposiciones administrativas o secundarias correspondientes, para establecer condiciones institucionales, programáticas, presupuestales, procedimentales  y materiales para garantizar su ejercicio.

  • Identificar las dependencias e instituciones locales obligadas al cumplimiento de la Ley General y de la ley local respectiva, e incluir las obligaciones y facultades que estos ordenamientos confieren a cada una de estas intuiciones y dependencias dentro de las legislaciones específicas que rigen el actuar de cada una de ellas.
  
PROBLEMAS DERIVADOS DE LA ARMONIZACIÓN

1.    Si el legislador fue enfático en señalar que se deben homologar los procedimientos de acceso a la información, es decir, se deben uniformar, de tal forma que los plazos deben ser los mismos, nos vamos a encontrar con casos, como el de Veracruz, donde los plazos del procedimiento de referencia, son menores que el establecido en la Ley General, podríamos incurrir en la armonización, en la afectación del derecho ya adquirido en el estado de Veracruz, de contar con un procedimiento más ágil.

Ante tal situación debemos acudir a lo establecido en el transitorio séptimo de la Ley General que dispone:

No se podrán reducir o ampliar en la normatividad federal y de las Entidades Federativas, los plazos vigentes en la normatividad de la materia en perjuicio de los solicitantes de información.”

Este dispositivo legal se deberá interpretar a contrario sensu, lo que nos permite afirmar que se pueden reducir los plazos de la Ley General, si tal reducción es en beneficio de los solicitantes de la información, lo que sin duda se logra al reducir los plazos de respuesta a las solicitudes de acceso a la información.

2.    Otra reflexión al respecto surge en el mismo sentido, pero en relación con las obligaciones de transparencia, puede haber legislaciones locales cuyo catálogo de obligaciones sea más amplio y prolijo, que el propio de la Ley General; de este aspecto no se contempla en la misma, una disposición que pueda resolver este problema aparente; debemos entonces acudir a la exposición de motivos, en donde el legislador fue muy claro al manifestar que:

“… se permite que esos órdenes de gobierno puedan y deban precisar lo conducente, incluso ampliarlo, ya sea en la legislación vigente o en aquélla que en su momento deberán reformar o expedir, de forma tal que expresen mejor las condiciones específicas aplicables a cada una de ellas.”

3.    Una tercera reflexión surge al considerar si es o no práctico al armonizar las legislaciones locales, el emitir una ley en la que se reproduzcan todos y cada uno de los artículos de la Ley General que se refieren a las partes sustantivas y adjetivas que se consideran como principios rectores del sistema jurídico de mérito, o en su defecto solo se haga mención en el artículo primero de su obligatoriedad y aplicación en todo el estado o el distrito federal, obviando de esta manera transcripciones innecesarias, y dejar solo en la Ley local las ampliaciones a este derecho y aquellas disposiciones exclusivas según su competencia.

4.    Otro problema derivado de la armonización es que el legislador deberá revisar todas y cada una de las leyes y disposiciones normativas que pudieran reñir con los principios de  la Ley General, como podrían encontrarse en el Código Civil, la Ley del Registro Civil, la Ley del Notariado, Leyes Orgánicas de los Poderes y entes públicos en general, etc., esto sin consideras las disposiciones administrativas de los entes del poder público.

5.    Un problema muy visto por todos los que integran el sistema nacional de transparencia, es las odiosas pero necesarias condiciones institucionales, programáticas, presupuestales, procedimentales  y materiales para garantizar el ejercicio del derecho a la información.

6.    Por último, y no porque aquí se acaben los retos, sino por cuestiones de tiempo, es el identificar a los nuevos sujetos obligados, para revisar sus particularidades y ver de qué manera se deben incluir en la legislación local.







[i] Iniciativa con proyecto de decreto por el que se expide la ley general de transparencia y acceso a la información pública, que presentan las y los senadores.
[ii] http://www.eumed.net/tesis-doctorales/2010/msr/Distintos%20tipos%20de%20armonizacion%20legislativa.htm

[iii] http://www.leyderechosinfancia.mx/ley-general/orientaciones-para-la-armonizacion-secundaria/


sábado, 18 de octubre de 2014

Aún estamos a tiempo.


Hasta el día 30 de octubre del año en curso el Congreso del Estado tiene la oportunidad de hacer observaciones a los proyectos de Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de los 212 Ayuntamientos de la entidad, así lo prevé el artículo 107 de la Ley Orgánica del Municipio Libre, por lo que todavía estamos a tiempo.

La pregunta es, ¿para qué o sobre de qué estamos a tiempo?, pues nada más para que en los presupuestos de egresos formulados por las autoridades municipales, prevean un apartado, capítulo, partida, o como quiera que se llame, en la clasificación funcional programática, que se destine a la transparencia, el acceso a la información y la protección de los datos personales, a estos derechos humanos tan importantes como necesarios para el desarrollo democrático y la seguridad de los ciudadanos.

Mucho se habla en todos los foros, de cualquier tipo, académico, político, nacional e internacional, y otros, de promover la cultura de la transparencia, la participación ciudadana y la rendición de cuentas; también, en la mayoría, si no es que en todas las normas que se refieren a la contabilidad gubernamental, a la coordinación fiscal, a los subsidios, fondos y aportaciones, deuda pública, padrones de beneficiarios, inversiones, obras y acciones para el desarrollo municipal, social, educativo, en salud, etc., de que se manejen los recursos públicos bajo el principio de transparencia.

Pues bien, todo esto de promover la máxima publicidad de los actos de los sujetos obligados, la rendición de cuentas de los servidores públicos hacia la sociedad y la transparencia en la gestión pública; proveer que toda persona pueda tener acceso a la información mediante procedimientos sencillos, expeditos y gratuitos; garantizar la protección de los datos personales en posesión de los sujetos obligados y los derechos a la intimidad y la privacidad de los particulares; coadyuvar a la mejora de la gestión pública y a la toma de decisiones en las políticas gubernamentales, mediante mecanismos que alienten la participación ciudadana en el acceso a la información; preservar la información pública y mejorar la organización, clasificación, manejo y sistematización de todo tipo de documentos en posesión de los sujetos obligados, y promover una cultura de la transparencia y el acceso a la información, no se puede lograr sin la implementación de políticas públicas claras y efectivas, pero básicamente no se podrá lograr sin que se invierta dinero, recursos públicos.

Por lo que, la primera política pública que se debe implementar, es considerar en los presupuestos de egresos de los sujetos obligados un monto suficiente del gasto público destinado a hacer realidad, estas, hasta ahora utopías en la mayoría de los Ayuntamientos del Estado de Veracruz.

Para poder hacer realidad los objetivos de la Ley de Transparencia Local, como es el que la información referente a las obligaciones de transparencia sea puesta a  disposición de los particulares por cualquier medio que facilite su acceso, dando preferencia al uso de sistemas computacionales y las nuevas tecnologías de la información, debemos poner en la agenda pública la dotación de infraestructura, personal, capacitación y recursos a los municipios, en especial a los de alta y muy alta marginación, para profesionalizar a los titulares de las Unidades de Acceso a la Información Pública, mediante la capacitación continua y el pago de emolumentos acordes a su responsabilidad, así como dotar de infraestructura adecuada y suficiente a dichas Unidades, para proporcionar una atención digna a las personas que requieran información o la protección de sus datos personales, llevando a cabo cuando menos las siguientes acciones:

1.- Establecer la Unidad de Acceso a la Información Pública, en la sede del Sujeto Obligado, en un lugar visible y accesible para el público en general, incluyendo para aquellas personas con capacidades diferentes.

2.- Dotar a la unidad de mobiliario suficiente y adecuado, para el personal que ahí labore, así como para las personas que acudan por atención.

3.- Dotar a la unidad con los servicios básicos, internet, equipos de cómputo, impresoras, extensión telefónica con línea al exterior.

4.- Un Titular de la UAIP que cuente con título profesional, que se certifique ante el órgano garante de la transparencia.

5.- Que el Titular de la UAIP sea un verdadero enlace entre la sociedad, el sujeto obligado y el órgano garante, así como promotor de la culturad de la transparencia.

No debemos olvidar que el artículo 9.3.1 de la Ley de Transparencia Local, prevé que para el caso de aquellos Ayuntamientos que por sus condiciones socio-económicas no tengan acceso al Internet, podrán solicitar al órgano garante, de manera subsidiaria que en su nombre, la divulgue en la web. Para ello, el Congreso del Estado deberá hacer las previsiones presupuestales que se requieran para la integración y publicación en línea de la información obligatoria.

Queda claro que se tiene que prever en los presupuestos de egresos las previsiones que sean necesarias para lograr que el acceso a la información pública sea universal y tecnológicamente viable.

Todavía hay tiempo, para que el Congreso les regrese a los Ayuntamientos sus proyectos de presupuestos de egresos con la observación de que deberán incluir la función programática de la transparencia, el acceso a la información y la protección de datos personales y dotarla de los recursos que sean necesarios para que se implementen políticas públicas en favor de la participación ciudadana en el uso de estas herramientas tan valiosas para la rendición de cuentas.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Comentarios al PERC de la Red por la Rendición de Cuentas.

PROGRAMA ESPECIAL DE RENDICIÓN DE CUENTAS
PERC

OBJETIVO 1: ARCHIVOS. COMENTARIOS:

El problema de los archivos en México, sobre todo en lo Local, es su abandono, su falta de aprecio, y hasta diría yo, su desprecio. Se ve al archivo, como una pesada carga, un estorbo institucionalizado, que en la mayoría de los casos, más valdría prenderle un cerillo, darlo por pérdida total, en espera de que el seguro cubra los costos y sin pago de deducibles.

Pero más allá de lo chusco que esto pudiera parecer, encuentro en la propuesta de la Red por la Rendición de Cuentas y el CIDE, dos debilidades que se deben atender, antes de poder implementar los indicadores que proponen, y los dos factores se resumen en uno solo, la falta de recursos, para:

Contar con instalaciones especiales para la ubicación de los archivos institucionales, en los que, por ejemplo, el terreno este libre de riesgos de humedad subterránea o problemas de inundación y que ofrezca estabilidad, situado lejos de industrias contaminantes, con un área suficiente para albergar la documentación reuniendo las condiciones de seguridad, regulación de las condiciones ambientales y ventilación; con aspectos estructurales específicos, con los que se garantice el desplazamiento, seguridad y la adecuada manipulación de la documentación, etc.

Contar con personal altamente calificado y especializado en esta materia. No se puede seguir pensando que al archivo se puede mandar a cualquier persona, sin preparación en la materia, no se trata del lugar de castigo ni la aburridora previa a correr o despedir al pobre que caiga a ese, hasta ahora, inframundo.

Por lo que se propone tomar dos acciones previas de carácter legislativo:

I.- Establecer en la Ley de la materia, con carácter obligatorio, el disponer de una partida presupuestal, específica y suficiente, para dotar a las instituciones de instalaciones adecuadas para establecer el archivo, cumpliendo con los estándares internacionales en este rubro.

II.- De igual forma, disponer en la Ley de mérito, con carácter obligatorio, el contratar personal calificado en archivos y carreras afines.

OBJETIVO 2: ACCESO A LA INFORMACIÓN. COMENTARIOS:

Se proponen las siguientes líneas de acción:

1.- Cuando se habla de interoperabilidad de los datos, se debe entender a la capacidad de organizaciones y sistemas, dispares y diversos, para interactuar con objetivos consensuados y comunes, con la finalidad de obtener beneficios mutuos, en donde la interacción implica que las dependencias y entidades compartan infraestructura,  información y conocimiento mediante el intercambio de datos entre sus respectivos sistemas de tecnología de información y comunicaciones (ACUERDO por el que se establece el Esquema de Interoperabilidad y de Datos Abiertos de la Administración  Pública Federal. DOF del 6 de septiembre de 2011), en ese sentido se propone que se realice un catálogo real, exacto de los centros comunitarios digitales, rescatarlos en caso de que estén en proceso de desaparición, y combinarlo con la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, actualmente operan 7,388 bibliotecas públicas que se encuentran establecidas en 2,281 municipios, - 93.2 por ciento del total existente en el país-, y proporciona servicios bibliotecarios gratuitos a más de 30 millones de usuarios anualmente, conjuntamente con la iniciativa de “México Conectado” (http://www.mexicoconectado.gob.mx/), para establecer con los órganos garantes de la transparencia, sinergias de interoperabilidad, al poder utilizar dichos puntos tecnológicos para formular solicitudes de acceso a la información, recursos de revisión, y consulta de portales de transparencia por la ciudadanía; considerando que los encargados de los centros serán capacitados para brindar orientación a los usuarios.

2.- Realizar un catálogo de buenas prácticas nacionales e internacionales, y establecer el compromiso de su implementación a través de convenios con los órganos garantes, y un cronograma de operatividad.

3.- Establecer un fondo federal para el fortalecimiento de la transparencia y el acceso a la información, manejado por los órganos garantes, que se utilice en la adquisición de infraestructura para los sujetos obligados con alta marginación, en capacitación y vinculación con la sociedad.

4.- En materia de quejas en línea, prever la posibilidad de hacerlas públicas y darle seguimiento ciudadano a las mismas.

5.- Que la inexistencia de la información en aquellos casos que no se ha generado por omisión o negligencia, se deberá establecer el mecanismo y procedimiento para otorgar un plazo perentorio para que se genere y se entregue.

6.- Pasar de la cultura del acceso a la información, a la cultura del acceso al conocimiento. Con esto se quiere significar que no basta con allegarse de información, sino que se tienen que conocer las causas, los porqués, las razones, los motivos, los comparativos, que permitieron la toma de decisiones por parte del servidor público. No basta con información relativa al cumplimiento de las metas y objetivos, sino que se debe conocer el porqué de esas metas y objetivos, la sociedad tiene derecho a conocer si fue la mejor decisión.

OBJETIVO 3: PRESUPUESO. COMENTARIO:
1.- Se propone como línea de acción, que se considere también a las empresas y/o asociaciones públicas-privadas, para el efecto de transparentar el ejercicio de sus presupuestos.

2.- Otra línea de acción, es la relativa a las sanciones, cuando el presupuesto no se ejerce de la forma programada, sin existir causa justificada, sobre todo en aquellos casos en que la meta y objetivo es atender una necesidad social.

3.- Dentro de los indicadores, al referirse al presupuesto de fondos y fideicomisos, se deben establecer directrices para constreñir a la banca privada y pública a transparentar los movimientos del flujo del dinero a través del sistema bancario.

4.- Se debe crear un indicador, que se refiera al levantamiento de un catálogo nacional de necesidades sociales y públicas.

5.- Por cuanto a la deuda pública, se debe transparentar también su origen, las causas, razones y motivos que dieron lugar al endeudamiento, así como su comportamiento en un seguimiento constante y permanente.

6.- Se deben transparentar todos los pasivos de las instituciones, así como las causas, los porqués, los importes y su impacto tanto institucional como en la sociedad.

7.- Para el indicador 31, se recomienda también considerar a los trabajadores por contrato, o por cualquier otro acto jurídico que dé lugar a una relación de trabajo-

8.- En el indicador 32, en lugar de usar el término tabulador, se recomienda el de nómina, en los términos que lo establece la Ley Federal del Trabajo, que es más completo.

9.- En el indicador 34, se deberá establecer que la APF tiene el deber de señalar los alcances, impacto y beneficios que se lograrán con la entrega de los subsidios y apoyos, así como en la constitución de fideicomisos.

10.- El indicador 36 habla de una versión pública del presupuesto, esta terminología es confusa, ya que se puede entender la versión pública como se prevé en las Leyes de Transparencia, cuando se refiere a la clasificación de la información.

OBJETIVO 4: COMPRAS PÚBLICAS. COMENTARIOS:

Se recomienda, que las sesiones de los comités de adquisiciones y los actos protocolarios de las licitaciones, se video graben, mismas que serán en todo caso información pública, disponible en línea a la ciudadanía.

OBJETIVO 5: CONTABILIDAD GUBERNAMENTAL. COMENTARIOS:

En el indicador 9, se establece un plazo de 5 años, se recomienda ampliarlo a 10 años, en similitud a las facultades de comprobación que la autoridad hacendaria tiene sobre el contribuyente, tal y como lo dispone el artículo 67 del Código Fiscal de la Federación.

OBJETIVO 6: MONITOREO Y EVALUACIÓN. COMENTARIOS:

Se recomienda establecer como línea de acción, el desarrollar metodologías de monitoreo y evaluación, de fácil comprensión para la ciudadanía en general.

OBJETIVO 7: FISCALIZACIÓN. COMENTARIOS:

SIN COMENTARIOS.








domingo, 14 de septiembre de 2014

EL MUNICIPIO ANTE EL RETO PÚBLICO DE LA RENDICIÓN DE CUENTAS


México está cambiando, México no es el mismo de hace 20 años, y no precisamente porque nos estemos haciéndonos cada día más viejos, con independencia de que el tiempo no perdona, lo rescatable del paso de cronos, es que nos va dejando una serie de experiencias, de vivencias, de aprendizaje, de sabiduría, que nos permiten cambiar, para evolucionar, para transformar sociedades inertes, en sociedades participativas, que exigen estar informadas y que exigen rendición de cuentas.

Al decir de Andreas Schedler, desde tiempos antiguos, filósofos griegos ya pensaban en que lo primero que viene cuando existe una organización social, es el poder, luego la necesidad de controlarlo;  también desde el origen de la idea del poder del Estado, se ha pensado en cómo controlarlo y prevenir sus abusos, partiendo de esta necesidad se formula la rendición de cuentas.

Para este mismo autor, la Rendición de  Cuentas, involucra tres dimensiones: información, justificación y sanción, es decir, obliga al poder a abrirse a la inspección pública; lo fuerza a explicar y justificar sus actos, y lo supedita a la amenaza de sanciones.

Estas dimensiones no son un invento o un descubrimiento de nuestra época, esto lo digo si vemos que el antecedente más remoto de la Auditoría Superior de la Federación, es el Tribunal Mayor de Cuentas de España, creado en 1453 cuando las Cortes Españolas expiden las disposiciones  para que se constituya un órgano con funciones de inspección, examen, aprobación y finiquito del manejo administrativo de la Hacienda Real, es decir, el presupuesto del reino.

Al ser ocupada la Gran Tenochtitlán en 1521, una de las primeras medidas de Hernán Cortés fue nombrar ministro tesorero, factor y contador; todos ellos oficiales de la Real Hacienda, a fin de que se encargaran de la recaudación  y  guarda de los quintos reales y partidas de oro, plata, piedras preciosas, alhajas y demás efectos que por disposiciones reales, dominación u otro título, pertenecían al monarca español.

En 1524, el Rey decidió establecer en la Nueva España el Tribunal de Cuentas con el objeto de mantener una constante vigilancia sobre los ingresos que obtenía Hernán Cortés. Este Tribunal revisaba el manejo de los fondos Públicos como medida de protección para los intereses de la monarquía española.

Para destacar la importancia del Tribunal de Cuentas, que constituye el antecedente más remoto y directo de la Auditoría Superior de la Federación, basta señalar que entre las primeras actividades desarrolladas por dicho organismo, está la de haber negado el derecho que Hernán Cortés se adjudicaba, para exigir sesenta mil ducados que decía haber gastado en la Conquista. Las investigaciones realizadas por el Tribunal de Cuentas, culminaron con la acusación que le hicieron a Cortés de ladrón y rebelde[1].

Aquí nos podríamos cuestionar, ¿será que la culpa de que ahora necesitemos la existencia de organismos fiscalizadores, se la debemos a Cortés?

Continuando con las dimensiones que nos menciona Andreas Schedler, por cuanto a la justificación del quehacer y de las acciones tomadas en la administración pública, considero que aquí se centra el meollo de la rendición de cuentas, esta parte me da la oportunidad de hacer un símil que creo es el más apropiado, para explicar por qué los servidores públicos debemos explicar y justificar nuestra actuación.

Supongo que todos los presentes conocen el contrato de mandato, para aquellos que no lo saben, me remito al Código Civil para el Estado de Veracruz, que señala que el mandato es un contrato por el que el mandatario se obliga a ejecutar por cuenta del mandante los actos jurídicos que éste le encarga.

Si afirmo que este contrato civil tiene mucho que ver con lo que los servidores públicos realizamos, es en primer lugar porque el derecho civil, es el derecho común, el que nos da las pautas de la vida en sociedad, en todos los aspectos, muchas de las nociones de este derecho pasaron con sus correspondientes adecuaciones, al derecho burocrático; y en segundo lugar, desde un punto de vista práctico, estoy seguro que ustedes han escuchados que al Presidente de la República se le denomina, digamos coloquialmente, como el Primer Mandatario de la Nación, no como el primer mandante, sino que se coloca en el lugar del obligado a ejecutar los encargos del mandante, y éste señoras y señores no es más que el Pueblo, el Pueblo es el mandante.

Ahora bien, si observamos lo que el Código Civil establece como obligaciones a cargo del mandatario, con respecto al mandante, tenemos que el primero debe desempeñar su encargo, sujetándose a las instrucciones recibidas del mandante y en ningún caso podrá proceder contra disposiciones expresas del mismo.

Por otro lado, en lo no previsto y prescrito expresamente por el mandante, deberá el mandatario consultarle, siempre que lo permita la naturaleza del negocio. Si no fuere posible la consulta o estuviere el mandatario autorizado para obrar a su arbitrio, hará lo que la prudencia dicte, cuidando del negocio como propio.

En las operaciones hechas por el mandatario, con violación o con exceso del encargo recibido, además de la indemnización a favor del mandante, de daños y perjuicios, quedará a opción de éste ratificarlas o dejarlas a cargo del mandatario.

El mandatario está obligado a dar oportunamente noticia al mandante, de todos los hechos o circunstancias que puedan determinarlo a revocar o modificar el encargo. Asimismo debe dársela sin demora de la ejecución de dicho encargo.

El mandatario que se exceda de sus facultades, es responsable de los daños y perjuicios que cause al mandante y al tercero con quien contrató, si éste ignoraba que aquél traspasaba los límites del mandato.

El mandatario está obligado a dar al mandante cuentas exactas de su administración, conforme al convenio, si lo hubiere; no habiéndolo, cuando el mandante lo pida, y en todo caso al fin del contrato.

Como verán, todo esto lo podemos trasladar a las obligaciones a cargo de todos los servidores públicos, obligaciones que ahora se han vuelto una exigencia prioritaria de la sociedad, porque creo que al mandatario se le ha olvidado quien es su mandante, o hace como se le olvida, buscando la forma para evadir sus compromisos adquiridos, que adquirimos todos los servidores públicos desde el momento en que aceptamos vivir del erario público.

Ahora bien, a partir de las dimensiones de la rendición de cuentas y atendiendo al marco constitucional y jurídico existente, todas las administraciones públicas municipales, se enfrentan hoy en día a diversos desafíos, ante el reto de la rendición de cuentas.

La Red por la Rendición de Cuentas ha elaborado un proyecto que ha denominado Programa Especial de Rendición de Cuentas, PERC por sus siglas, que se encuentra en fase de discusión, del cual tomo las ideas para puntualizar los retos a que se enfrentan las administraciones municipales.

El primero es establecer un adecuado sistema de archivos gubernamentales. Los archivos bien organizados y de fácil consulta permiten conocer los antecedentes, las razones y los datos en los que se fundaron las decisiones públicas. La información bien archivada permite saber cómo, por qué, cuándo y quiénes participaron en el diseño e implementación de los programas y políticas públicas. Los archivos constituyen, por lo tanto, el punto de partida para explicar y justificar las acciones públicas, así como para deslindar a los responsables históricos de las mismas.

El segundo reto, es el del acceso a la información pública, éste es parte nodal de cualquier Sistema Integral de Rendición de Cuentas. Es por medio de este componente que se garantiza que los miembros de la sociedad puedan conocer, de forma fácil y oportuna, toda aquella información relacionada con las funciones, responsabilidades y, sobre todo, con las acciones y decisiones de las instituciones de la administración pública, para lo cual deberán consolidar el sistema de acceso a la información en internet, para que sea posible gestionar las solicitudes, recursos de revisión y acceder a información pública de oficio de forma ágil y de fácil comprensión para los ciudadanos; desarrollar portales de información que ofrezcan datos útiles y de fácil comprensión sobre la toma de decisiones y las acciones gubernamentales diarias, que vayan más allá de un simple ejercicio de "comunicación social", y establecer plataformas de internet eficientes para incentivar la participación ciudadana en la toma de decisiones gubernamentales, incluso esto muy de la mano con los objetivos del Programa de Gobierno Abierto que impulsa el Gobierno Federal, como uno de sus compromisos internacionales que ha adquirido y que necesariamente tendrá que aterrizar en lo local.

Un tercer reto es el que se identifica con el presupuesto público abierto. El presupuesto se entiende hoy en día sólo como un instrumento del gobierno y no como una herramienta al servicio de los ciudadanos. El presupuesto se ve como un mecanismo para incidir en las condiciones económicas y sociales de un país, para llevar al cabo los planes del gobierno en turno, cuando en realidad el presupuesto es antes que todo un mandato popular: los recursos públicos provienen de los ciudadanos y, por lo tanto, las asignaciones presupuestales deben  reflejar la voluntad popular y no las prioridades particulares de grupos o actores políticos. El ejercicio presupuestal, por su parte, debe conducirse de forma transparente y rindiendo cuentas claras a la sociedad sobre la forma en que dichos recursos públicos se usan.

El cuarto reto es el relativo a los sistemas de compras que debe contemplar por lo menos tres aspectos centrales. Primero, deben basarse en marcos normativos éticos, que fomenten "hacer más con la menor cantidad de recursos públicos", y que establezcan responsabilidades claras para todos los actores que participen en los procesos de adquisiciones. Segundo, los sistemas de compras deben ser gestionados por servidores públicos profesionales, sujetos en todo momento a los marcos normativos establecidos y evaluados/auditados con frecuencia, para garantizar procedimientos de adquisiciones eficientes e impecables. Tercero, la transparencia de las compras gubernamentales debe fortalecerse con el uso de medios electrónicos y de información, que permitan a los ciudadanos y a los proveedores conocer los procedimientos en curso. Esto contribuye a fomentar la competencia, la transparencia,  la rendición de cuentas y la competitividad.

Quinto reto; la armonización y la máxima publicidad como fundamentos de un sistema de contabilidad que permita acceder en tiempo real a la información       sobre       los       gastos       y       cuentas.

La Ley General de Contabilidad Gubernamental propuso la creación de un sistema de contabilidad armonizado entre los tres niveles de gobierno, que permitiera conocer y comparar la planeación, programación, presupuestación, control y seguimiento del gasto público. Sin embargo, a la fecha tal sistema sigue sin implementarse en los tres órdenes de gobierno del país. El Consejo Nacional de Armonización Contable (CONAC) ha realizado un gran esfuerzo por generar las reglas básicas para que los gobiernos locales vayan integrándose en la armonización contable. A pesar de ello, los resultados no han sido homogéneos.

Sexto reto. Garantizar el uso de mecanismos eficaces para monitorear y evaluar objetivamente las acciones y los programas gubernamentales, así como utilizar la información de su desempeño y resultados en futuros procesos de toma de decisiones. Las actividades de monitoreo y evaluación son piezas fundamentales de todo sistema integral de  rendición de cuentas. La  construcción, seguimiento y valoración objetiva  y puntual de los indicadores de desempeño, metas y objetivos específicos de los programas públicos sirven para producir información valiosa, que idealmente permite tanto a gobernantes como ciudadanos saber si las acciones gubernamentales están funcionando de acuerdo con lo planeado y están contribuyendo a resolver los problemas públicos que se propusieron atender.

Un reto más, el gobierno abierto, éste es un nuevo paradigma que basado en los principios de la transparencia y apertura, participación y colaboración, intenta responder al agotamiento de los modelos tradicionales de gobernanza en un mundo que está cambiando radical y vertiginosamente. El gobierno abierto una plataforma para la participación y la colaboración ciudadana a partir de la apertura de datos públicos y las posibilidades de reutilizar información, que favorezca la co-creación, el co-diseño y la co-gestión de servicios públicos, en un contexto donde la confianza, la co-responsabilidad y el compromiso cívico son elementos clave para el proceso de cambio que experimentan los gobiernos y las administraciones públicas de cara a los desafíos que le impone la sociedad en el nuevo milenio.

Señoras y señores, se preguntarán, y todo esto, para qué; la respuesta es simplemente compleja, para resolver el problema de la responsabilización de la Administración Pública ante los ciudadanos.

La buena noticia, y para que vean que no todo son problemas, es que este diplomado ofrece un conjunto de herramientas teóricas y prácticas que aportan los elementos necesarios para lograr una gestión eficaz y eficiente de los recursos económicos, sociales y naturales del ámbito municipal, así que están en buenas manos, por lo que no me resta más que felicitarlos por haber tomado la decisión de cursar el Diplomado de Gestión Municipal de la Universidad Veracruzana, deseándoles el mejor de los éxitos y que sea en provecho de la sociedad.

Muchas gracias.






[1] Manjarrez Rivera, Jorge. LA CONSTRUCCIÓN DEMOCRÁTICA DE LA RENDICIÓN DE CUENTAS Y LA FISCALIZACIÓN EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DE MÉXICO: 1997-2001, págs. 139,140 y 141.